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17 abril 2019

Psiquiatras del Hospital Calvo Mackenna se capacitan en nuevos programas Triple P

Valentina Leiva y Paloma Guerra ambas son psiquiatras Infanto-juveniles del Hospital Calvo Mackenna. Decidieron capacitarse en Triple P principalmente porque veían las dificultades que había en las familias para manejar situaciones cotidianas con los niños. “Para nosotros era difícil abordar temas de conducta con las familias en poco tiempo; tampoco teníamos las herramientas prácticas para poder apoyarlas, uno sabe lo teórico pero otra cosa es concretizarlo”, asegura Valentina.

“Con Triple P en poco tiempo se puede hacer mucho y es algo tan fundamental pues según lo que hemos visto, independiente del diagnóstico psiquiátrico, casi el 90% de los pacientes de alguna forma necesitan este apoyo para saber manejar ciertas conductas y les ayuda”, dice Paloma al referirse a lo que la motivó a querer capacitarse en estas metodologías.

El año 2017 comenzaron su certificación en Triple P Grupal, luego realizaron la capacitación de Atención Primaria, una de ellas continuó con Triple P Grupal Adolescente y, recientemente, se capacitaron en el nivel o programa más intensivo de Triple P: Nuevos Caminos.

Pese a que son ellas mismas quienes han financiado sus certificaciones de manera particular, el año pasado formularon un proyecto para implementar Triple P en el Hospital. Le presentaron a las directivas la evidencia de Triple P así como algunos resultados positivos de casos clínicos emblemáticos, donde los niños estaban con fármacos u hospitalizados y a quienes les ofrecieron Triple P como complemento a la terapia que estaban realizado.

Uno de estos casos es una paciente de 11 años que llegó a través de una derivación del Servicio de Psiquiatría, con muchos problemas conductuales. Comenzó su tratamiento con psicofármacos, sin muchos resultados, lo que la llevó a una hospitalización que tampoco logró los resultados esperados, por lo que se decidió probar con Triple P.  “Era un desafío tremendo porque después de tantas intervenciones, tantos medicamentos en altas dosis, no había control en ella, ni reglas, no estaba yendo al colegio y no había forma de controlarla”.

De esta manera, su madre participó en Triple P Grupal junto a otras 6 familias. Tanto Valentina como Paloma aseguran que fue muy aplicada y comprometida, hacía las tareas y tenía muchas esperanzas puestas en que ésta sería la vía para poder ayudar a su hija. A través de las 4 sesiones que contempla Triple P Grupal, así como las sesiones posteriores de seguimiento, pudieron percibir los cambios, la aplicación de las estrategias de crianza positiva por parte de la madre y las mejoras en la conducta de la hija. Las peleas y pataletas habían disminuido. La niña realizó exámenes libres para reincorporarse este año al colegio.

Capacitación en Nuevos Caminos

A fines del 2018, Paloma y Valentina decidieron capacitarse además en Triple P Nuevos Caminos, programa intensivo dirigido a los padres y a las madres que tienen dificultades para regular sus emociones y, como consecuencia, corren el riesgo de dañar física y emocionalmente a sus hijos e hijas.

Quisieron expandir sus conocimientos a este quinto nivel de Triple P “porque los pacientes del hospital son muy graves”, dice Paloma, “hay harto riesgo de maltrato, maltrato propiamente tal, negligencia, abuso de distintos tipos” y por eso vieron la necesidad de capacitarse en esta metodología. Así, pudieron complementar su gama de conocimientos para poder apoyar tanto a familias con dificultades más leves o problemas cotidianos, pero también a aquellas que se encuentran en circunstancias más complejas.

“En psiquiatría infantil las problemáticas en las consultas diarias tienen siempre mucho que ver con el manejo conductual. Los padres te piden mucha información y solicitan que los guíes un poco para poder lidear con la conducta de sus hijos. Si uno no tiene un conocimiento de qué hacer es difícil poder ayudarlos” asegura Paloma y continúa “con las capacitaciones de Triple P me siento mucho más confiada, les explicas el por qué de las cosas a los padres, ellos aplican las estrategias y les funcionan, entonces eso hace que ellos también se sientan más confiados”.

Asimismo, Valentina dice que “aprender estas metodologías nos ayuda como profesionales a ordenarnos a cómo entregar el contenido cuando son muchas las falencias. Hay un orden a través de las sesiones que tienen sentido, que funcionan”.

Triple P abre una puerta que permite prevenir problemas de salud mental en niños y adolescentes, aseguran las profesionales, no es lo único, pero es una herramienta potente que permite tratar otras temáticas, porque cuando está el problema de la conducta latente, es muy difícil que los padres puedan ver otras problemáticas presentes.

A la fecha ambas profesionales han trabajado con cerca de 30 familias, con resultados visibles que han llevado a que los médicos del Hospital deriven a más cuidadores y hoy cuentan con una lista de espera de 60 familias.

Agradecemos a Paloma y Valentina, por llevar Triple P a las familias del Hospital Calvo Mackenna y al Hospital por apoyar esta iniciativa y permitir que estas herramientas complementen las terapias a las que acceden sus niños.